Cómo avistar cetáceos de forma legal y responsable

Esta semana fui con Associació Cetàcea a realizar una jornada de avistamientos de cetáceos en su medio natural. Para quien no la conozca, esta Asociación trabaja por preservar el medio marino y llevan a cabo programas de investigación de los animales marinos.

Dentro de esos programas, se encuentra el de foto-identificación de ballenas y delfines del litoral catalán, y es en el marco de ese proyecto dentro del que realizamos la salida de navegación.

Observar animales marinos en libertad es sin duda una experiencia única que te hace entender todavía más la necesidad inexcusable de poner todo nuestro empeño en la protección de estos animales. Cuando estás en alta mar entiendes que tú allí eres un/a invitad@ y que ellos están en su casa. De nada sirven las ansias, la prisa o la impaciencia por querer ver delfines o ballenas. Puede ser que en una jornada entera de avistamientos no salga ningún animal a la superficie o que tengas la gran suerte de que un grupo de cetáceos vengan a visitarte. Pero siempre intento trasladarle a las personas que ahí está la magia de ver animales salvajes en libertad. Ellos no están ahí para entretenernos, ni para colmar nuestros deseos y necesidades.

Espero de corazón que este post os sea útil y que si todavía no habéis disfrutado de la experiencia de salir a navegar en busca de cetáceos, os animéis a hacerlo (siempre de una forma respetuosa, con conciencia y desde la sostenibilidad).

La belleza que supone poder verles en libertad

Salvando el indudable maltrato animal que supone mantener cetáceos en cautividad, uno de los principales motivos por los que estoy en contra de los zoológicos o acuarios que albergan cetáceos es que en estos lugares es imposible observar a estos increíbles animales en su estado natural. Ver a un delfín o una orca en una minúscula piscina de cemento dando vueltas en círculos con claras estereotipias, nada tiene que ver con cómo se comportan estos animales en libertad.

Por eso, creo que todo el mundo debería entender que cuando acudimos a estos centros de exposición de fauna salvaje en realidad lo que estamos viendo es tan solo una sombra de lo que son en realidad estos animales. Ver cómo se comportan en libertad es algo que nunca podrá ser comparable a los patrones de conducta que muestran estando cautivos. Y por eso, siempre recomiendo optar por las alternativas éticas que, por suerte, existen a día de hoy: observarlos en libertad.

Hoy vengo a contaros cómo y de qué manera podemos realizar estos avistamientos, siempre cumpliendo con las normas que protegen a los cetáceos y entendiendo que cuando participamos de la observación de cetáceos en el mar, estamos entrando en su hábitat, y por tanto, debemos respetarlos, ser cuidadosos y entender que ahí no estamos en un zoológico. Ahí nosotros somos los invitados y ellos están en su hogar.

Los cetáceos están protegidos por ley

Los cetáceos son especies protegidas por diversas normativas tanto estatales como internacionales. Existe un gran consenso respecto a la importancia que tiene preservar el medio marino y proteger a los cetáceos que, desgraciadamente, cada vez se encuentran más amenazados. La necesidad de preservar los ecosistemas marinos viene dada no solo por su importancia socioeconómica, sino porque la conservación de los cetáceos es un interés común y comunitario. (Así lo establece, por ejemplo, la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la Fauna y Flora Silvestres)

Por ello, tenemos multitud de Convenios, Directrices y normas que nos fijan un marco de actuación de cara a cómo debemos llevar a cabo las actividades que supongan una interferencia en el entorno de los cetáceos.

En España los cetáceos se encuentran protegidos en la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, y también por su inclusión en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Concretamente en nuestro país, quizás la norma más relevante es el Real Decreto 1727/2007, de 21 de diciembre, por el que se establecen medidas de protección de los cetáceos. Esta norma fija unas medidas generales de protección de los cetáceos que aplican a todas esas actividades que versen sobre la observación de cetáceos y la intromisión en su medio, y sobra decir, que todas las medidas son de obligado cumplimiento y que actuar en contra de las prohibiciones que se estipulan está sujeto al correspondiente régimen sancionador.

Conoce cómo debes comportarte

La observación de cetáceos en su medio natural es una actividad de alto reclamo turístico y económico, pero también tiene un gran valor científico y ambiental. No obstante, en muchas ocasiones es precisamente eso lo que provoca consecuencias negativas para estos animales, que a causa de las molestias o alteraciones que las embarcaciones o las personas causan en su medio, alteran sus patrones de conducta. Es por eso que, el Real Decreto 1727/2007, de 21 de diciembre, fija unas medidas generales de protección basadas en la imposición (a las personas y embarcaciones) de unas normas de conducta que son aplicables a la observación de cetáceos.

A continuación, te resumiré los puntos más importantes de esta norma para que entiendas cómo nos afectan a nosotros cuando realicemos avistamientos de cetáceos:

A) EXISTEN PERÍMETROS DE SEGURIDAD RESPECTO A LOS CETÁCEOS

.- Debes saber que existe el «Espacio Móvil de Protección de Cetáceos«, en el que deben cumplirse las normas de conducta que te explicaré a continuación. Este espacio está delimitado por un radio de 500 metros a partir de un cetáceo o grupo de cetáceos.

.- Dentro de este espacio móvil, existe una Zona de Exclusión, que fija la obligación de mantenerse alejado como mínimo a 60 metros de los cetáceos que se avisten (ya sea una embarcación o una persona).

B) DEBES CUMPLIR LAS NORMAS DE CONDUCTA

.- Dentro del Espacio Móvil de Protección de Cetáceos se debe evitar realizar cualquier conducta que sea susceptible de causar muerte, daño, molestia o inquietar a los cetáceos

.- Está prohibido el contacto físico de embarcaciones o personas con los cetáceos

.- Está prohibido alimentar a los animales, tirarles comida, bebida, basura o cualquier otra tipología de objeto.-

.- Está prohibido impedir el movimiento libre de los animales, interceptar su trayectoria, cortar su paso o atravesar al grupo de cetáceos

.- Está prohibido separar o dispersar al grupo de cetáceos y, sobre todo, interponerse entre un individuo adulto y su cría

.- Está prohibido causar ruido o hacer sonidos fuertes

.- Está prohibido bañarse o bucear en la Zona de Exclusión del Espacio Móvil de Protección de Cetáceos (es decir, romper los 60 m de distancia que debemos dejar siempre respecto a los cetáceos). Si mientras se realizan actividades de buceo se observan o acercan cetáceos, los buceadores no pueden interactuar con ellos, y deberán alejarse en cuanto puedan.

.- Está prohibido que se acumulen más de dos embarcaciones simultáneamente en un radio de 300 metros de la zona en la que se encuentren los cetáceos

Cuando se observe un cetáceo o grupo de cetáceos, debemos bajar la velocidad de la embarcación (no superior a 4 nudos), y si queremos aproximarnos a ellos -siempre cumpliendo con las distancias impuestas normativamente- deberemos hacerlo de forma suave y en una trayectoria paralela, nunca de frente o por detrás.

Si son los cetáceos quienes se acercan a la embarcación a menos de 60 metros, debemos poner el motor en punto muerto o desembragado y a baja revolución, pudiendo incluso llegar a pararlo si es preciso. No arrancaremos hasta que hayamos constatado que los cetáceos se han alejado lo suficiente como para no causarles daño.

No obstante todo lo expuesto anteriormente, las actividades de observación de cetáceos que tengan una finalidad educativa, divulgativa, de investigación o de conservación de las especies pueden estar sujetas a excepciones, en atención a su finalidad y a la actividad que desarrollen. Como es lógico, ello se deberá solicitar y hacer constar en el correspondiente permiso que se solicite.

Respetar el hábitat de los demás animales es una necesidad y una obligación

El Rorcual albiblanco; el rorcual azul; el rorcual común; la yubarta; el cachalote; la ballena vasca; el delfín común; el delfín mular; el delfín listado o distintos tipos de calderones, son solo algunos de los majestuosos cetáceos que tenemos en nuestros mares y océanos, pero que se encuentran amenazados y en estado vulnerable con cada vez menos individuos en sus poblaciones.

Debes tener en cuenta que las actividades que realizamos tienen impacto en el medio y en el día a día de los cetáceos. Las embarcaciones de recreo, las pesqueras, los buceadores… todos esos estímulos e interferencias externas causan desequilibrio en los patrones de conducta de estos animales, y por eso resulta fundamental que intentemos minimizarlos lo máximo posible.

Desde aquí quiero recomendarte que, además de optar como es lógico por actividades de observación de cetáceos en libertad y en su medio natural, escojas también con conciencia con qué tipo de empresas realizas estas actividades. 

Es importante que te informes muy bien antes de contratar la actividad y valores si se trata de una empresa que realmente se preocupa por la protección de los cetáceos o simplemente se trata de una compañía de «whale/dolphin watching» que realiza estas actividades en masa, con embarcaciones que erosionan y causan daño al hábitat de estos animales, y que no trabaja por su protección. A diferencia de esta tipología de compañías, existen muchas asociaciones marinas que realizan labores de investigación científica y que trabajan por preservar las especies marinas, que realizan rutas y navegaciones de forma respetuosa con las especies y su medio. (¡Te invito a que me consultes por aquí si quieres que te dé recomendaciones o consejos sobre con quién hacer estas actividades!)

Recuerda: respeta el hábitat de los demás animales y obsérvalos también respetuosamente. No olvides que ESTÁS ENTRANDO EN SU HOGAR.

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