¿Qué hay detrás de la nueva reforma sobre el régimen jurídico de los animales?

El pasado 5 de enero entró en vigor en nuestro país la reforma del Código Civil, la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley Hipotecaria. Dicho llanamente: la nueva ley que establece que los animales dejan de ser considerados cosas en nuestro país, y pasan a ser considerados seres que sienten.

Hace muy pocos días que entró en vigor la reforma, y no he parado de ver información contradictoria y, completamente falsa, relativa a este nuevo cambio normativo. No solo publicaciones en redes sociales, sino también artículos periodísticos de personas que, se supone, antes de darle a «enviar» deberían revisar muy bien lo que escriben y cerciorarse de que la información que publican se ajusta a la realidad. Y, si por lo que sea, no se tiene claro… sencillamente, considero que debería no publicarse. Como dice el refrán: «zapatero, a tus zapatos».

Antes de empezar con el análisis de la reforma, aclaremos que esta reforma NO tiene nada que ver con el anteproyecto de ley que se hizo público hace un tiempo y que hablaba (entre otras muchas cosas) de modificar el listado de perros catalogados como potencialmente peligrosos; de la obligación de hacer un curso para tener animales, o de la implantación de un DNI electrónico para animales). Esa ley se encuentra todavía pendiente de aprobarse, y de hecho, actualmente se encuentra paralizada en el Consejo de Ministros, debido a discrepancias por parte de determinados grupos políticos, que insisten en dejar fuera de la protección de la ley a los perros utilizados para cazar. Dicho esto, además, debe tenerse en cuenta que esta ley es de ámbito administrativo, mientras que la reforma que ha entrado ahora en vigor es de ámbito civil.

Y, dicho esto… ¡vamos a ello!

Consideraciones previas

1. Debemos tener en cuenta que en nuestro país coexiste el derecho civil estatal con las leyes civiles forales (de las distintas comunidades autónomas). Hasta ahora, el Código Civil estatal consideraba a los animales como bienes muebles semovientes (artículo 333). Por tanto, estaban sometidos al régimen jurídico que rige para la propiedad.

¿Qué decía este artículo?

Artículo 333: «Todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles. También pueden ser objeto de apropiación los animales, con las limitaciones que se establezcan en las leyes.»

2. Si bien en el Código Civil estatal se establecía esa consideración, en algunas comunidades autónomas como Cataluña, ya se regulaba en su Código Civil que los animales no son cosas, aunque ello se hace desde lo que se conoce como «definición negativa» (decir que NO lo son, pero tampoco definir lo que son).

¿Qué dice actualmente el artículo del Código Civil de Cataluña?

Artículo 511-1.3: «Los animales, que no se consideran cosas, están bajo la protección especial de las leyes. Solo se les aplican las reglas de los bienes en lo que permite su naturaleza.»

3. Aunque ahora haya entrado en vigor en nuestro país esta reforma que pasa a considerar a los animales como seres vivos dotados de sensibilidad, no debemos olvidar que el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), -que es un texto normativo que vincula a España y que por tanto, los jueces tienen la obligación de aplicar al ser derecho de la Unión Europea-, también hace años que reconoció a los animales como seres sintientes en su artículo 13. También el Convenio Europeo sobre protección de animales de compañía (que pese a ser del año 1987 España ratificó en el año 2017 y entró en vigor en el 2018), utiliza el término de responsables y no propietarios, cuando se refiere a los cuidadores de un animal de familia.

¿Qué dice actualmente el artículo 13 del TFUE?

Artículo 13: «Al formular y aplicar las políticas de la Unión en materia de agricultura, pesca, transporte, mercado interior, investigación y desarrollo tecnológico y espacio, la Unión y los Estados miembros tendrán plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles, respetando al mismo tiempo las disposiciones legales o administrativas y las costumbres de los Estados miembros relativas, en particular, a ritos religiosos, tradiciones culturales y patrimonio regional.«

4. Debemos tener en cuenta, que a diferencia de lo que establecía antes de la reforma el Código Civil sobre la consideración de los animales como bienes muebles, hace años que el Código Penal dejó de considerarles cosas, al estar regulado el delito de maltrato animal fuera del título que regula los delitos contra los bienes y la propiedad.

                                                                                      .     .      .

NOTA: Hago todas estas consideraciones previas, porque es esencial comprender que hasta ahora, España seguía anclada en el siglo XIX, y que mientras países como Suiza, Alemania o Francia hace tiempo que modificaron sus Códigos Civiles para adaptarlos a la realidad social y científica, España seguía con un Código Civil del año 1889 respecto al trato y la consideración de los animales. Como siempre, la sociedad y la ciencia van por delante de quienes legislan.

                                                                                       .     .      .

Pero, volviendo a lo que nos ocupa: ¿Qué problemas se han venido planteando todos estos años?

La realidad social muestra que las personas cada vez tienen vínculos más fuertes con sus animales de familia, por lo que desde hace tiempo, han ido llegando a los Tribunales demandas para solicitar un régimen de tenencia compartida de los animales de familia, cuando al terminarse la relación, quien tenía la titularidad administrativa del mismo (microchip) hacía suya la propiedad negándole al otro cualquier derecho respecto al animal. Y, quizás algunos/as lo estaréis pensando: ¿pero, y por qué no se permite inscribir a un animal en el registro administrativo a nombre de dos titulares? Lo sé, yo también me lo pregunto. De ser así, las personas se habrían ahorrado mucho dinero en abogados, se habrían ahorrado también mucho sufrimiento, y los animales, seguramente, también habrían sufrido mucho menos. No obstante, eso sigue sin modificarse a día de hoy.

Por ello, para mí resulta de admirar que algunos jueces, cuando durante estos años les llegaban demandas de este estilo, han ido por delante en la aplicación de normas adicionales a lo dispuesto en el artículo 333 del Código Civil (entre ellas las que he mencionado anteriormente), a fin de poder superar la barrera que representaba tener un artículo en el que se seguía equiparando un perro a una silla o un coche. Por ello, muchos jueces en distintas resoluciones judiciales, han ido haciendo referencia durante este tiempo a que los animales forman parte de la familia y las personas creamos vínculos afectivos con ellos. Por tanto, no resultaba lógico atribuir en exclusiva la propiedad simplemente a quien constaba en el registro administrativo como titular, sin tener en cuenta otras circunstancias, como el tiempo que se había convivido con ellos, quien se había hecho cargo de su cuidado, si el animal se incorporó a la vida en común vigente la relación o no… en definitiva, aspectos que iban más allá de la simpleza de considerarlos un simple objeto.

Otra problemática que también se daba al tener los animales a efectos civiles la consideración de cosas, era que los mismos podían ser susceptibles de embargo, hipoteca o subasta.

Tampoco regulaba nada el Código Civil sobre el daño moral derivado del fallecimiento o la lesión de un animal de familia, o por ejemplo, qué ocurría a efectos sucesorios cuando quien fallecía tenía a su cargo un animal, y no había dejado testamento alguno ni indicación respecto al destino del mismo.

Pues bien, a priori, todos estos problemas y algunas cuestiones más, quedan cubiertas con la nueva reforma.

ASPECTOS POSITIVOS DE LA REFORMA

1. Se establece la definición de los animales como seres vivos dotados de sensibilidad.

2. Se impone la obligación a quien esté al cuidado de un animal, de cuidarlo y procurar su bienestar.

3. Se regula el destino de los animales cuando fallecen sus responsables y no se ha testado nada respecto a ellos.

4. Los animales no podrán ser embargados ni hipotecados.

5. Se regula explícitamente la indemnización por daños morales cuando un animal se lesiona o fallece.

6. En caso de ruptura de una relación sentimental, y a falta de acuerdo sobre con quién debe estar el animal, el juez podrá decidir, sin perjuicio de a nombre de quién esté el animal, y atendiendo a su bienestar, si concede un régimen de tenencia compartida, o atribuye su cuidado a un solo miembro.

7. Se tendrá en cuenta para denegar la guarda conjunta de menores que el progenitor esté incurso en un proceso penal por malos tratos o amenazas a los animales como medio para dañarles a ellos o a la pareja.

Ahora bien, aunque esto son buenas noticias, y debemos celebrar que al fin nuestro ordenamiento jurídico reconoce a los animales de familia y les da el lugar que merecen… ¿qué hay de todo lo demás?

ASPECTOS PENDIENTES DE REFORMA

No podemos olvidar que casi en su totalidad, la reforma solo está pensada para dotar de protección a los animales de familia (perros, gatos, hurones…). Por tanto, aunque actualmente el artículo 333 bis recoge lo siguiente…

«1. Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad. Solo les será aplicable el régimen jurídico de los bienes y de las cosas en la medida en que sea compatible con su naturaleza o con las disposiciones destinadas a su protección.

2. El propietario, poseedor o titular de cualquier otro derecho sobre un animal debe ejercer sus derechos sobre él y sus deberes de cuidado respetando su cualidad de ser sintiente, asegurando su bienestar conforme a las características de cada especie y respetando las limitaciones establecidas en ésta y las demás normas vigentes.»

…es incuestionable que siguen existiendo en nuestro país animales de primera y de segunda, y que esta reforma hace, si cabe, más incongruente todavía todo el sistema en el que está cimentada la industria animal.

➜ Tened en cuenta que la reforma se aprobó en el Congreso de los Diputados con 295 votos a favor y 52 en contra. Por tanto, casi unanimidad de grupos parlamentarios. No obstante, aquellos que votaron a favor, también defienden el actual sistema de producción de animales destinados a consumo, que les trata no como seres sintientes, sino como simple mercancía. Y cuando un político valiente como Alberto Garzón pone sobre la mesa una cuestión tan importante como la de la calidad de vida de los animales destinados a consumo humano en nuestro país, y la necesidad de reducir el consumo de productos de origen animal, les falta tiempo para salir a la palestra a intentar silenciar, acallar y ridiculizar a quienes tienen la valentía de hablar claro. Ello, pese a ser los mismos que en el Congreso de los Diputados se engrandecían defendiendo esta reforma y hablando de sintiencia animal.

➜ Y no solo eso, sino que además, también son los mismos que siguen autorizando en sus municipios festejos populares en los que se utiliza y en muchos casos maltrata a animales para entretenimiento y diversión, al amparo de la tradición y la cultura, omitiendo que esos animales, también son seres vivos dotados de sensibilidad.

➜ Y los mismos que intentan bloquear el avance de una nueva ley de protección animal en nuestro país, con la única finalidad de no perder votos en los municipios y localidades donde gobiernan. Ello, pese a la clara incoherencia que representa subirse al púlpito del Congreso de los Diputados a defender que los animales merecen respeto y protección y, a su vez, pretender discriminar a esos mismos animales, por su utilización para la caza. Desde aquí les pregunto, señorías, ¿es que no siente por igual un perro que vive en un hogar, que un perro utilizado para cazar?

➜ Del mismo modo que resulta tremendamente incongruente que la reforma pretenda dotar de protección a los animales de familia, pero se siga permitiendo su compra y su venta, algo que indiscutiblemente es propio del régimen de las cosas, y es uno de los motivos por los cuales nuestro país tiene una tasa anual de abandono de animales que supera los 100.000. Lo que se convierte en negocio, jamás podrá ir de la mano de la ética y el bienestar.

➜ ¿De verdad es razonable que afirmemos que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad, pero a la vez, se siga permitiendo utilizarlos con puras finalidades comerciales? No es solo la compraventa de animales. Lo son también las exposiciones zoológicas, los espectáculos públicos como la tauromaquia, los eventos feriales en los que se les obliga a participar, a sabiendas de que muchos se ven superados por las situaciones de estrés, tensión y angustia a las que son sometidos, y terminan falleciendo. Recientemente, en la víspera de reyes, un caballo falleció en la cabalgata de Valls (Tarragona) de un paro cardíaco. Podéis consultar aquí la noticia: https://www.diarimes.com/es/noticias/camp_tarragona/2022/01/06/muere_caballo_cabalgata_reyes_valls_115815_1093.html

➜ Ello, sin olvidar que en nuestro país siguen existiendo granjas en las que se mantienen a visones encerrados en jaulas en condiciones contrarias al bienestar animal, con la única finalidad de servir a la industria peletera.

Por tanto, cuando oigo a las personas celebrar que por fin en España «los animales no son cosas», y que son «seres vivos dotados de sensibilidad», mi respuesta es…

SOLO ALGUNOS. Y CON MATICES.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Diseño-sin-título-2-150x150.png

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *