La pandemia nos hará mejores personas… decían.

En pocos meses, hará dos años desde que el ser humano se empezó a dar cuenta de que en realidad, no somos tan invencibles como creíamos. Que no lo podemos todo, y que esa falsa idea de dominio y superioridad puede romperse en mil pedazo si así lo decide la naturaleza. Fácilmente podríamos considerarnos una de las especies más vulnerables del planeta, si no fuera porque tenemos una capacidad cognitiva y de raciocinio que nos permite superarnos día a día. Pero, quizás ya es hora de que el ser humano empiece a darse cuenta de que, pese a creer que estamos por encima de las demás especies, a diferencia de todas ellas, nosotros sí somos prescindibles.

¿Sabías que los insectos, que a priori por su tamaño podrían parecernos poco importantes en el planeta, son pieza fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas?

En particular las abejas pero también otros insectos polinizadores, son unos de los animales más importantes para nuestro planeta, ya que son clave en la polinización. Sí, ese proceso que parece tan sencillo por el cual se traslada el polen de una flor a otra, y ello genera la formación del fruto y la semilla. No obstante, a día de hoy, las abejas están en peligro de extinción, y sus poblaciones están en declive, como consecuencia, entre otras cosas, del impacto del ser humano en las tierras, los cultivos, el uso de pesticidas y fertilizantes, y el cambio de temperaturas como consecuencia del calentamiento global.

En lo que se conoce como «cadena trófica», podemos visualizar como cada organismo cumple una función determinada en nuestro ecosistema, y que todos ellos son fundamentales para mantener el equilibrio, porque cada uno de ellos depende de otro para poder sobrevivir.

Te pondré un ejemplo:

El sol es fundamental para que las plantas puedan hacer la fotosíntesis. A su vez, las plantas son fundamentales para la vida en la tierra, porque gracias a ellas, el aire se limpia y podemos respirar aire puro. Pero, en la reproducción de las plantas también participan otros individuos, como las abejas, que como van de flor en flor alimentándose del néctar de las flores, transportan los granos de polen de una flor a otra, y ayudan a la polinización y a la reproducción de estas. Pero, no acaba aquí, porque la cadena sigue. A su vez, existen consumidores secundarios que se alimentan de esos insectos y otros animales de pequeño tamaño, y a su vez, estos consumidores secundarios, sirven de alimento a los consumidores terciarios… la naturaleza tiene organizado todo en un perfecto equilibrio mediante el cual, todas las especies tienen un papel fundamental para mantener los ecosistemas.

Ahora bien… ¿Cuál es el papel de homo sapiens en el planeta? ¿Qué es lo que damos, o en qué contribuimos, para equilibrarlo? ¿Has pensado alguna vez qué pasaría si desapareciésemos como especie? Yo sí: el planeta reviviría.

La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), para quienes no la conozcáis, es una Unión de Miembros compuesta por organizaciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, cuyo objetivo no es otro que el de potenciar el respeto y el cuidado del planeta, de los ecosistemas, de las poblaciones locales y de la diversidad de nuestro hogar: la Tierra. Pues bien, la UICN se encarga de elaborar y publicar la «Red List». El inventario más completo a nivel mundial, en el cual se analiza el estado en el que se encuentran las especies de fauna y flora de nuestro planeta, identificando de forma detallada las causas de sus amenazas, el estado en el que se encuentran las poblaciones, y su nivel de riesgo, definiéndolo por categorías: de preocupación menor; especie casi amenazada; especie en peligro crítico; especie en peligro; especie vulnerable, y finalmente, especie extinta.

Pues bien. ¿Queréis saber algo? Según la UICN, de las 142.577 especies evaluadas, más de 40.000 están amenazadas de extinción, y la tendencia no parece que vaya a ir a mejor. Recientemente conocimos por parte de SEO/Bird Life, que el torillo andaluz, -una especie de ave de reducidas dimensiones-, ha sido declarada extinta en nuestro país, como consecuencia, entre otras cosas, de la destrucción de sus hábitats.

Y, pese a ello, los países parece que siguen sin sentir como suya la situación crítica en la que se encuentra nuestro planeta. Sigue permitiéndose la tenencia de animales exóticos como «mascotas»; sigue utilizándose a animales salvajes en cabalgatas y espectáculos públicos, como lo sucedido en Medina del Campo el pasado día 02 de enero, donde se hizo desfilar a elefantes, camellos o burros, como evento previo a la visita de Sus Majestades de Oriente mañana por la noche.

Vídeo completo en: https://www.instagram.com/p/CYTTdENA7wC/

También siguen consumiéndose de forma excesiva productos de origen animal, pese a las advertencias por parte de organismos de tanta relevancia como la Organización Mundial de la Salud, quien ya ha repetido varias veces la necesidad de reducir nuestro consumo de este tipo de alimentos. Y ello deberíamos hacerlo, no solo por salud, sino por el terrible impacto que la ganadería tiene sobre el planeta. La construcción cada vez más frecuente de macrogranjas supone una chimenea incontrolable de emisión de gases terriblemente perjudiciales para el planeta, que contribuyen a seguir acelerando la crisis climática y nos ponen cada vez más cerca del abismo: el punto de no retorno. ¿Alguna vez te has parado a pensar en las cifras?

  • 800,6 millones de aves
  • 56,4 millones de cerdos
  • 40,7 millones de conejos
  • 2,4 millones de vacas

Creo que, de tanto normalizar el uso de animales para nuestro beneficio, hemos perdido de vista esa racionalidad que nos caracteriza.

Estamos devastando bosques y selvas enteras para plantar soja destinada a alimentar a los animales utilizados como producción. Arrebatándoles el hogar a cientos de especies de animales, que cada vez con mayor intensidad, se ven desplazadas de su hábitat, provocando la extinción de muchas de ellas.

Y, tampoco es que estemos cuidando demasiado bien de nuestros océanos, ni de los bosques, ni de la costa… se sigue invirtiendo en mega construcciones en lugar de plantar más árboles y zonas verdes en nuestras ciudades y pueblos; uso indiscriminado de plásticos que terminan en los océanos; redes de pescar que matan a cientos de animales, por arrastre o por deshechos que terminan en el agua; incivismo por parte de jóvenes haciendo botellones en las playas, que pareciera que no han recibido nunca lecciones de ética y ciudadanía…

Quizás cuando ya lo hayamos destruido todo, y perdamos todo eso que nos permite sobrevivir, homo sapiens se dé cuenta de que en realidad el único prescindible en este planeta… ERA ÉL.

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